comprendí que la mía
no era tu ausencia,
sino la falta de decir lo que siento
a unos oídos que no son sordos
pero ahora no me escuchan,
besar unos labios que están cerrados
y dar mi corazón que se desborda,
a alguien que no me quiere
porque todavía no me ha conocido
Gloria Trevi - El valor de la soledad


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