empezó a nacer la impaciencia,
la curiosidad, el deseo de verlo,
se mezclaban sentimientos distintos;
las ganas de escucharlo,
de contarle su vida,
de hacerlo partícipe de cualquier tontería
el misterio y el abismo.
Todo se despertó con lentitud,
del mismo modo que crecen los miedos,
crecen los amores,
pueden hacerse grandes, inmensos
hasta que descubres
la profundidad exacta de un sentimiento
entonces comprendes
que no hay comparaciones posibles.
Es como un niño que estrena la vida,
que no sabe nada,
al que todo le resulta nuevo
Amar puede ser doloroso y placentero.
Nadie sabría medir las dosis
ni las proporciones
¿Cuántos instantes felices
por cuántos siglos de padecimiento?
Siempre percibimos que el dolor dura más
que tiene una mayor intensidad.
La alegría en cambio, se nos escapa
¡Con qué terrible facilidad se deshace
entre las manos que querrían aprisionarla!
Cuesta vivir el amor cuando se juega
la partida con todas las cartas.
Pasiones romanas

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