Tristeza - Julio Llamazares

Para su información
yo si sabía que ahí no era
pero yo ahí quería


Y de vez en cuando, la tristeza.
De vez en vez
No esa tristeza dulce 
y húmeda que empaña los cristales
en una tarde de invierno
No.
Me refiero a la tristeza
 que amarga en la lengua.
Hablo de la tristeza 
que madura lentamente 
en el panal del corazón.
Esa que de pronto nos inunda 
como la luz de un farol negro.
Como el ladrón que nos aborda 
en un recodo del camino.
Amarga.
Amarga por lo antigua, y por lo intensa.
Esa tristeza que quema 
como resina vertida en el dolor.
Es, dicen, la tristeza que queda 
como pozo del olvido


 

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