Estamos tan desorientados
que creemos que gozar es ir de compras
Segunda Carta
Los antiguos valores
El tiempo de la vida no era el de la prisa de los relojes sino que aún guardaba espacio para los momentos sagrados y para los grandes rituales, como la llegada del carnaval, un cumpleaños, la celebración de Navidad.
Había épocas buenas y épocas calamitosas, pero dependían de la naturaleza, de las cosechas, el hombre no sentía que debía obrar siempre y en cualquier momento para controlar el acontecer de todo como lo cree hoy en día.
Ahora la humanidad carece de ocios, en buena parte porque nos hemos acostumbrado a medir el tiempo de modo utilitario, en términos de producción
La humanidad está cayendo en una globalización que no tiende a unir culturas, sino a imponer sobre ellas el único patrón que les permita quedar dentro del sistema mundial.
Milagro es que los hombres no renuncien a sus valores cuando el sueldo no les alcanza para dar de comer a su familia, milagro es que el amor permanezca y que todavía corran los ríos cuando hemos talado los árboles de la tierra

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