Hoy es el último día del año - José Saramago


Duramos menos
que un castillo de cartas en un huracán


Hoy es el último día del año
En todo el mundo que por este calendario se gobierna
anda la gente entretenida 
debatiendo consigo las buenas acciones
que intentan practicar en el año que entra,
jurando que van a ser rectas, justas y ecuánimes,
que de su enmendada boca no volverá a salir una palabra mala,
una mentira, una insidia
aunque las mereciera el enemigo,
Claro que estamos hablando de personas vulgares,
las otras, las de excepción, 
las que se sitúan fuera de lo común,
se ajustan a sus propias razones para ser
y hacer lo contrario 
siempre que les apetezca o aproveche,
esas son las que no se dejan engañar,
llegan a reírse de nosotros y de las buenas intenciones que mostramos,
pero, en fin
vamos aprendiendo con la experiencia,
y mediado enero ya habremos olvidado 
la mitad de lo que habíamos prometido,
y, habiendo olvidado tanto,
no hay realmente motivo para cumplir el resto,
es como un castillo de naipes,
si le faltan las obras superiores,
mejor que caiga todo, y se confundan las cartas


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